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16 may. 2017

EL ECO

Edvard Munch.






















Apoyado en la barandilla del puente,
observa el vacío que refleja su alma.
Un tímido lamento se le escapa,
tiene miedo darle la espalda y seguir
escuchando su eco.
Así, permaneció horas y horas,
hasta que el eco, se fue diluyendo.

© Kety Morales Argudo
Una mirada al atardecer

4 comentarios:

  1. Kety, también tu poema me llega a la fibra sensible. ¿Quién no ha tenido un vacío y ha escuchado su eco? Por fortuna el pasar del tiempo hace que ese vacío no permanezca.

    Besos

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  2. Hola Kety!
    El Eco al igual que la sombra nos acompañan en los buenos y malos momentos, pero de todos debemos sacar los mejor de ellos.

    Un abrazo.
    Rosa.

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  3. El eco de nuestros sentimientos nos acompaña, como al del cuadro. Buena glosa. Besos Kety.

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  4. La clave esta en "su eco" nuestro eco es tal vez el más temido.

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