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15 abr. 2013

PADRES E HIJOS




Ramón de Campoamor:  (1817 - 1901)

















Ni arrastrada un pastor llevar podía
a una cabra infeliz que oía amante
balar detrás al hijo, que, inconstante,
marchar junto a la madre no quería.

-¡Necio! -al pastor un sabio le decía,-
al que llevas detrás, ponle delante;
échate el hijo al hombro, y al instante
la madre verás ir tras de la cría.-

Tal consejo el pastor creyó sencillo,
cogió la cría y se marchó corriendo
llevando al animal sobre él, hatillo.

La cabra sin ramal los fue siguiendo,
más siguiendo tan cerca al cabritillo,
que los pies por detrás le iba lamiendo.

Ramón de Campoamor

6 comentarios:

  1. Campoamor..., qué de tiempo sin leer nada suyo... Siempre es bueno refrescar la memoria. Gracias, Kety.
    Un abrazo.

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  2. La lógica aplastante de los animales.

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  3. Creo que viene que ni pintado, este soneto acróstico y con estrambote, desdicado a mi amigo Juanjo. Va por tí. Nuchas felicidades.
    Escudero

    A vistaron, al alba, seis molinos,
    M ayestáticos seres de este evento,
    I mpulsadas sus aspas por el viento,
    A la rueda moliente, sus destinos.
    M iraban sin cesar. Monstruos mezquinos,
    I nfames y malvados, más de ciento,
    G igantes con mil brazos, Sancho cuento,
    O blíganme a acallar sus desatinos.
    J oder, Vuesa merced, que no son tales,
    U nos cuantos molinos, a fe mía.
    A plaque, mi señor, sus genitales,
    N o me obligue a exponer mi valentía,
    J amás ante unos hechos naturales,
    O tendré que pensar que desvaría.
    Supongo, Juanjo, y en verdad lo espero,
    en vez de ser Quijote, sé escudero.


    O.Z.M.

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  4. Creo que viene que ni pintado, este soneto acróstico y con estrambote, desdicado a mi amigo Juanjo. Va por tí. Nuchas felicidades.
    Escudero

    A vistaron, al alba, seis molinos,
    M ayestáticos seres de este evento,
    I mpulsadas sus aspas por el viento,
    A la rueda moliente, sus destinos.
    M iraban sin cesar. Monstruos mezquinos,
    I nfames y malvados, más de ciento,
    G igantes con mil brazos, Sancho cuento,
    O blíganme a acallar sus desatinos.
    J oder, Vuesa merced, que no son tales,
    U nos cuantos molinos, a fe mía.
    A plaque, mi señor, sus genitales,
    N o me obligue a exponer mi valentía,
    J amás ante unos hechos naturales,
    O tendré que pensar que desvaría.
    Supongo, Juanjo, y en verdad lo espero,
    en vez de ser Quijote, sé escudero.


    O.Z.M.

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