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29 jun. 2011

VERDE PRIMAVERA: BÉCQUER

Lectura compartida, guiada por Pedro Ojeda Escudero en La acequia.

Indagando sobre los lugares que está visitando mi hijo. -Procedente de Tokyo, haciendo escala en Seul-, aterrizó en Nueva Zelanda.














Catedral de Christchurch

Hoy no sé donde andará.
He encontrado esta fotografía, en los jardines Hamilton (Nueva Zelanda) una placa dedicada a un poema de Bécquer










Rima XII:
Gustavo Adolfo Bécquer



Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar te quejas:
verdes los tienen las náyades,
verdes los tuvo Minerva
y verdes son las pupilas
de las hurís del profeta.

El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera.
Entre sus siete colores
brillante el iris lo ostenta.
Las esmeraldas son verdes,
verde el color del que espera
y las ondas del Océano
y el laurel de los poetas.

Es tu mejilla temprana
rosa de escarcha cubierta,
en que el carmín de los pétalos
se ve al través de las perlas.
Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas,
que parecen tus pupilas,
húmedas, verdes e inquietas,
tempranas hojas de almendro
que al soplo del aire tiemblan.

Es tu boca de rubíes
purpúrea granada abierta.
que en el estío convida a
apagar la sed en ella.
Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas,
que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cantábricas peñas.

Es tu frente que corona
crespo el oro en ancha trenza,
nevada cumbre en que el día
su postrera luz refleja.
Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo eras,
que, entre las rubias pestañas,
junto a las sienes, semejan
broches de esmeralda y oro
que un blanco armiño sujetan.



Último poema del Libro de los gorriones, y que está dedicado a su musa Julia Espín

6 comentarios:

  1. Seguir a un hijo y hallar a Bécquer... Emocionante.

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  2. Los poetas, hagais lo que hagais, encontrais poesía para compartir.

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  3. ¿Conocen a Bécquer por ahí fuera?

    Besos, Kety

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  4. Sí que es sorpresa esa placa en Nueva Zelanda.

    Besos

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  5. Cuánto tiempo sin leer a Bécquer, y cómo me ha gustado hacerlo. Gracias, Kety.

    Para Gustavo Adolfo, muchas cosas verdes son buenas, como la esperanza o el laurel de los poetas. Para Federico García Lorca, el verde simbolizaba la muerte. Criterios distintos y, en ambos, geniales.

    Me ha gustado mucho cómo has introducido la entrada, con unas fotos de lugares donde para para tu hijo.

    Abrazos.

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  6. No sabemos si conoció el mar, si es evidente que su obra llegó al otro lado

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