
RIMA VII
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
—¡Ay! —pensé—; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: «¡Levántate y anda!».
Gustavo Adolfo Bécquer
Lectura de Gustavo Adolfo Bécquer en la Acequia
Querida Kety, qué alegría me da encontrar nuevas entradas tuyas en este blog que tantos buenos recuerdos me trae.
ResponderEliminarEl poema de Bécquer me encanta. Hacía tiempo que no lo leía ni lo recitaba. Gracias por traerlo.
Amiga, espero que estéis todos bien en casa.
Te mando un fuerte abrazo
Conchi
Me gusta mucho tu propósito de ilustrar las rimas de Bécquer para la lectura.
ResponderEliminarDe nuevo contigo.
ResponderEliminarRimas con imagen. Buen comienzo
ResponderEliminarLa versión con música de esta rima me encanta.
ResponderEliminarUn abrazo
¡Qué alegría que abras la puerta y nos recuerdes la rima del arpa!
ResponderEliminarTu arpa sonará mejor que ninguna.
Besos
Un placer volver a leerte, querida Kety, además con ese poema tan musical. Besotes, M.
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