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4 feb. 2011

PINOCHO

Mª Jesús -paradela de coles- recorriendo los sentidos, nos propone "la nariz" y el "olfato".
Serían muchos los olores por citar; -rosal, leña, tomillo, espliego, membrillo, café...

Hay olores que viven con nosotros recordándonos su procedencia.
Recuerdo desde niña una carpintería que había cerca de mi casa, y el olor a serrín.
Olor que me ha recordado a Geppetto y a Pinocho, -nombre derivado de "pino" cuyo olor es sano y agradable-, y es un personaje famoso por su nariz.


















En una vieja carpintería, Geppetto, un señor amable y simpático, terminaba un día más de trabajo dando los últimos retoques de pintura a un muñeco de madera que había construido. Al mirarlo, pensó: ¡qué bonito me ha quedado! Y como el muñeco había sido hecho de madera de pino, Geppetto decidió llamarlo Pinocho.

Aquella noche, Geppeto se fue a dormir deseando que su muñeco fuese un niño de verdad. Siempre había deseado tener un hijo. Y al encontrarse profundamente dormido, llegó un hada buena y viendo a Pinocho tan bonito, quiso premiar al buen carpintero, dando, con su varita mágica, vida al muñeco.

Al día siguiente, cuando se despertó, Geppetto no daba crédito a sus ojos. Pinocho se movía, caminaba, se reía y hablaba como un niño de verdad, para alegría del viejo carpintero. Feliz y muy satisfecho, Geppeto mandó a Pinocho a la escuela. Quería que fuese un niño muy listo y que aprendiera muchas cosas. Le acompañó su amigo Pepito Grillo, el consejero que le había dado el hada buena.

Pero, en el camino del colegio, Pinocho se hizo amigo de dos niños muy malos, siguiendo sus travesuras, e ignorando los consejos del grillito. En lugar de ir a la escuela, Pinocho decidió seguir a sus nuevos amigos, buscando aventuras no muy buenas. Al ver esta situación, el hada buena le puso un hechizo. Por no ir a la escuela, le puso dos orejas de burro, y por portarse mal, cada vez que decía una mentira, le crecía la nariz poniéndosele colorada. Pinocho acabó reconociendo que no estaba siendo bueno, y arrepentido decidió buscar a Geppetto. Supo entonces que Geppeto, al salir en su busca por el mar, había sido tragado por una enorme ballena.

Pinocho, con la ayuda del grillito, se fue a la mar para rescatar al pobre viejecito. Cuando Pinocho estuvo frente a la ballena le pidió que le devolviese a su papá, pero la ballena abrió muy grande su boca y se lo tragó también a él. Dentro de la tripa de la ballena, Geppetto y Pinocho se reencontraron. Y se pusieran a pensar cómo salir de allí. Y gracias a Pepito Grillo encontraron una salida. Hicieron una fogata. El fuego hizo estornudar a la enorme ballena, y la balsa salió volando con sus tres tripulantes. Todos se encontraban salvados.

Pinocho volvió a casa y al colegio, y a partir de ese día siempre se ha comportado bien. Y en recompensa de su bondad el hada buena lo convirtió en un niño de carne y hueso, y fueron muy felices por muchos y muchos años.

Autor:
Carlo Collodi.

Foto y texto de Internet

8 comentarios:

  1. Ojalá también se olieran las mentiras y nadie pudiera, nunca engañarnos.

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  2. maravilloso cuento el de Pinocho ,a algunos estaría bien que les creciera la nariz al decir mentiras !!!
    Un besazo

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  3. El olor es la mejor forma de reconocer la infancia dentro de nosotros.

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  4. El olor a resina de pino es embriagador. Y tu historia sobre Pinocho me ha encantado.

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  5. es que los olores nos llevan a otra época... !que mal me caía el Polilla¡... nos debería crecer la nariz cada vez que mintiéramos...besos

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  6. Es conveniente escuchar a Pepito grillo.
    Gracias por tu visita a El Alfoz

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  7. Los olores de la infancia, ay.
    Un beso, Kety

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  8. Me gusta el olor a pan recien hecho. Lo tengo metido desde que mis padres cocian en el horno de leña.

    Te dejo un poema que me inspiro el recuerdo de ese olor:

    El horno esta preparado,
    ahora, guardan el pan.

    Miro el color de las llamas,
    siento el calor que me dan.

    El trigo que fue espiga,
    hoy, se hace masa de pan.

    Por toda la tahona,
    hay un olor especial.

    Tiene mezcla de harina,
    agua, aceite y sal.

    Bollos y barras codidas
    saliendo del horno estan.

    Luz del Olmo

    (Ya sabes que no puedo poner tildes y no se si esta colocado el poema en el blog de Musica para la luna, lo mirare con calma y si no es asi, ya tendras noticias mias)

    Un abrazo.

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