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14 abr 2010

DON QUIJOTE SIEMPRE FIEL






DULCINEA DEL TOBOSO






Solo queda don Quijote
Sin su amigo escudero.
Marchándose a su ínsula
Quedando él en su encierro.

Don Quijote caballero
Fiel, íntegro, pudoroso
Enaltece a su amada
Dulcinea del Toboso

Nunca hubo en el planeta
Un caballero tan fiel
Que sin ver nunca a su amada
Amara con tanto bien

Aferrado en su desdicha
Por serle fiel a su amada
Rechaza a las doncellas
A duquesas y criadas

En su empeño Altisidora
Vencer quiso a su rival.
Aun tocando con su arpa
Y en un tono celestial.

Ni recitando sus versos
Ni sus años por llegar
A Dulcinea del Toboso
Nunca la pudo igualar


Escrito y foto: Kety Morales

Lectura del Quijote 2ª parte capítulo 44 en la Acequia

19 nov 2009

DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA CAMINO DEL PALACIO REAL






Capítulo VI





Por fin caminaron hacia los Jardines del Moro. Según se acercaban, Sancho imaginaba, unas mesas llenas de manjares, con suculentos guisos y exquisitos postres. Trataron de acercarse al Palacio de Oriente buscando una entrada. Sancho se relamía. Su estómago vacío le hacía oler a..., imaginaba que iba a suceder como en las bodas de Camacho. Y un cocinero le diría: “...Hermano, este día no es de aquellos sobre quien tiene juridición el hambre. mirad si hay por ahí un cucharón, y espumad una gallina o dos, y buen provecho os hagan...”














Pero no fue así, al llegar a los aledaños del lugar, una multitud enorme era contenida por unas vallas. Sancho por más que estiraba su cuello no conseguía ver nada. Preguntaba a don Quijote si veía algo, pero don Quijote se defendía de los empujones y atropellos de la multitud que sólo quería ver la boda del príncipe .
De repente el murmullo de la multitud cesó. Sancho no podía dar crédito a lo que veía.















En una pantalla gigante, veía pasar la comitiva real camino a la Catedral de la Almudena. Mas tarde camino al Palacio Real. En el instante de la entrada de los reyes en el Palacio, la pantalla quedó en blanco.
—Debe ser obra de magos o encantadores –dijo Sancho.
Don Quijote no contestó, soñaba con su señora Dulcinea del Toboso.
La multitud se disolvió, y las calles recobraron su calma.
Al atardecer, de regreso a La Mancha, Sancho caminaba rezongando por no haber satisfecho su estómago. Don Quijote iba gozoso de su viaje a Madrid.
Hemos de volver Sancho. Aún quedan muchas cosas por ver.


Madrid. 22 de mayo de 2004

"Camina Sancho camina"

Fotos: Wikipedia

18 nov 2009

DON QUIJOTE SANCHO PANZA EMOCIONADOS






Capítulo V















Visitaron museos; el de las Armas, el museo del Prado, el Reina Sofía...
Si don Quijote disfrutó en el Museo de las Armas. Sancho enmudeció al contemplar una exposición de bodegones en el Museo del Prado. - ¡Cuanta comida en los cuadros y él con el estómago vacío! –refunfuñaba Sancho -, don Quijote le reprendía por no valorar más el arte.












Se acercaron hasta el retiro para descansar. Junto al estanque, Sancho miraba como echaban migas de pan a los peces, por un momento sintió deseos de arrojarse al agua. Don Quijote en cambio, miró la estatua ecuestre de Alfonso XII y quedó pensativo.
Según salían del Retiro hacia la Cuesta de Moyano, un grupo de jóvenes disfrutaban de un día de ocio. Unos disfrutaban con la lectura de un libro, otros charlaban, y una pareja tumbada en el césped, jugueteaban, se besaban y se hacían arrumacos. Don Quijote al verlos, confundido, y obsesionado por lo que había escuchado en el Parlamento, quiso arremeter contra el muchacho. Sancho le hizo comprender que eso era amor, no lo que imaginaba.















Caminaron hasta alcanzar la Glorieta de Carlos V, un grupo de personas se dirigían hacia la estación de Atocha. Don Quijote y Sancho se unieron a ellos, por ver en que deparaba aquello. Era espectacular. Miles de velas y flores componían un altar enorme en homenaje a los fallecidos por la barbarie.














¡Cómo lloraba Sancho al ver fotografías de jóvenes de la edad de sus hijos! Don Quijote impotente, contenía las lágrimas a duras penas.
Más tarde subieron por la calle Atocha, curiosamente se detuvieron ante una imprenta llamada Juan de la Cuesta. Desembocaron en la Puerta del Sol y alcanzaron la Plaza Mayor. Al ver otra estatua ecuestre, ésta, de Felipe III, don Quijote no pudo evitar imaginarse, él con Rocinante en una plaza similar.

Mayo del 2004

Fotos: Wikipedia

16 nov 2009

DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA FRENTE A LOS JERONIMOS






Capítulo IV


















Frente a la puerta del monasterio San Jerónimo el Real, un grupo de personas; parte de ellos muy engalanados; las señoras, con trajes de seda salvaje, zapatos forrados a juego y pamela, y los caballeros con chaqué. El resto con trajes de lino o tergal, zapatos de piel vacuno y algún adornillo en el pelo, esperaban la llegada de la novia. Todos mantenían la compostura, pero distantes unos de otros. - Razón tenía mi mujer Teresa -, dijo Sancho a don Quijote -: “...casadla con su igual, que es lo más acertado; que si de los zuecos la sacáis a chapines y de saya parda de cartoceno a verdugado y saboyanas de seda, y de un Marica y un tú a una doña tal y señoría, no se ha de hallar la mochacha...”. En verdad que si, – dijo don Quijote -, a la vista está como andan cada uno con los suyos, como si no se conocieran.

Mayo del 2004

15 nov 2009

DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA EN LA BIBLIOTECA NACIONAL







Capítulo III






Una vez en la calle, dos hombres jóvenes con unos objetos colgados al hombro y que de vez en cuando miraban a través de ellos, discutían desaforados, - según ellos por ocupar mejor posición. A unos metros, un individuo con uniforme y metralleta en mano, permanecía impertérrito ante la disputa. Sólo un grupo de personas, al parecer relacionadas con su gremio se acercaron a calmarlos.
En ese instante, don Quijote recordó a Sancho, la trifulca con los gallegos por culpa de los yangüeses.
Haciéndole ver, cómo cada uno lucha con los de su rango.














Bajaron hasta Neptuno. Caminaron por el Paseo del Prado hasta tomar el Paseo de Recoletos. Sancho caminaba junto a don Quijote embobado por la grandiosidad de los edificios, (el Banco de España, el Palacio de Comunicaciones...) la ciudad aparecía ante ellos engalanada, ¡llena de flores!

















Al llegar a la Biblioteca Nacional, don Quijote se paró en seco. ¡Lope de Vega, Quevedo, Calderón de la Barca, Cervantes...! ¡No podía pasar por alto aquel edificio! Creyó estar soñando al ver tanto libro. Miraba a un lado y a otro. Infinidad de títulos y escritores. Recorría los pasillos embelesado, cuando al mirar una estantería..., casi desfallece al ver; “Amadís de Gaula”, “Don Olivante de Laura” de Antonio de Torquemada, “Bernardo del Carpio” de Agustín Alonso, “La Diana” de Jorge de Montemayor, “ Don Belianís” del sabio Fristón... Al llegar a don Belianis, montó en cólera. -¡Éste! ¡Éste fue el culpable! Gritó. Ese sabio Frestón o Fristón se trajo mis libros aquí.
Sancho no entendía nada y trató de calmarle. Observó que nadie hablaba en alto, como mucho, susurraba.
Don Quijote recordó su promesa de comportarse y siguió contemplando aquel tesoro. Pues para él, aquel edificio era un tesoro incalculable. Asentía las palabras del parlamento al fomentar la cultura. Aquellos libros habían sido escritos para el mundo y el mundo debía leerlos.
De no haber sido por las prisas de Sancho, don Quijote no hubiese salido de allí.

Camina Sancho camina
Mayo del 2004

Fotos: Wikipedia

14 nov 2009

DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA EN EL CONGRESO







Capítulo II






Después de mucho trasiego alcanzaron la salida a Carretas, caminaron por la Carrera de San Jerónimo hasta la Plaza de las Cortes. Un revuelo de personas con unos artilugios colgados del hombro se movían de un lado a otro, merodeando el Congreso de los Diputados.














Con una serie de artimañas lograron alcanzar el hemiciclo. Aquello era un galimatías, se echaban en cara unos a otros, asuntos en los que no estaban de acuerdo. Prometían al pueblo solventar sus necesidades, Se daban consejos para gobernar mejor. Sancho recordó los consejos que don Quijote le dio cuando tomó la Ínsula Barataria. “...jamás te pongas a disputar de linajes, a lo menos comparándoles entre si, pues por fuerza en los que se comparan uno ha de ser el mejor, y del que abatieres serás aborrecido, y del que levantares en ninguna manera premiado...” “...si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva sino con el de la misericordia...” “...al que has de castigar con obras no trates mal con palabras pues le basta al desdichado la pena del suplicio sin la añadidura de las malas razones...”
Observaba Sancho como promulgaban las buenas intenciones de sus promesas. Pero también percibía en ellos, un cierto interés por permanecer o llegar al poder. Ya se lo advirtió el duque: “...si una vez lo probáis, Sancho, comeros heis las manos tras el gobierno, por ser dulcísima cosa el mandar y ser obedecido...”
¡Que bien trajeados iban todos! Recordó las palabras del duque: “...los trajes se han de acomodar con el oficio y dignidad que se profesa, que no sería bien que un jurisperito se vistiese como un soldado, ni un soldado como un sacerdote...”
Atento estaba don Quijote a todo lo que decían, cuando empezaron a hablar de una guerra. Sujetando su lanza con firmeza, se puso en guardia mirando a todas partes. Uno subía al estrado y decía: hay que acabar con este asunto cuanto antes.... A continuación subía un oponente y recriminando las palabras de su antecesor opinaba lo contrario. Don Quijote no salía de su asombro. ¡Cómo podían hablar de una guerra y continuar todos tan sosegados en sus escaños !.
Sancho palideció, al pensar en su mujer Teresa y su hija Maria Sancha, cuando hablaron de atajar la violencia de género, desconocía que esa vileza por parte del hombre, se llamase así. La idea de que algún desaprensivo les hiciese daño, le sobrecogió.
Aunque él no era partidario de maquinaciones pero si meollos, observaba, como dialogaban y a la vez miraban y colocaban con tesón unas hojas de papel.
¡Qué sabio su amo cuando le aconsejó: “...muchas veces conviene y es necesario, por la autoridad del oficio, ir contra la humildad del corazón...”. O, “...mira y remira, pasa y repasa los consejos y documentos que te di...”
Don Quijote no cabía en sí de gozo, cuando uno de ellos, con gran ahínco decía: ...hay que potenciar el arte y la cultura. En la cultura está el progreso y la libertad de un país... ...un país sin cultura no es libre.... Un gran aplauso inundó el hemiciclo y don Quijote sin querer se emocionó.
Su sorpresa fue, cuando al cabo de unas horas uno de ellos mencionó a Cervantes y a continuación pronunció sus nombres. Don Quijote y Sancho Panza palidecieron. ¡Si nunca habían estado en Madrid! ¿Cómo sabían de ellos? Sancho asustado logró sacar a su amo a empujones antes que sucediera algo irreparable...

Mayo del 2004

Fotos: El País. Wikipedia

No os perdáis la lectura y comentarios de la Acequia (capitulo 23. 2ª parte)

12 nov 2009

DON QUIJOTE Y SANCHO POR MADRID








VIAJE PENDIENTE


Capítulo I







Aún no habían despuntado los rayos del alba, cuando don Quijote y Sancho Panza pisaban la ciudad de Madrid. Sancho refunfuñaba por haber madrugado tanto, don Quijote le hacía ver una vez más: quien no madruga, no disfruta de la vida.
El motivo que a cada uno les llevaba a la ciudad era distinto; Sancho Panza recordaba las bodas de Camacho, los preparativos que precedían la boda; ollas enormes llenas de carne, capones, gallinas desplumadas para hacer caldo...; y no quería perderse la boda real que acontecía en Madrid. En cambio a don Quijote le interesaba lo que se debatía en el parlamento.













No salían de su asombro; por los edificios tan altos, por la multitud de transeúntes y la aglomeración de todo tipo de vehículos, a pesar de la hora temprana.
Nunca estuvo Sancho tan apegado a don Quijote. Tal vez por miedo a perderse. En el campo era distinto, podía retirarse de su amo una legua que aún podían verse. Pero aquí era diferente, si se escabullía entre la multitud, ¿a quien preguntaría don Quijote? – pensaba Sancho -, si nadie los conocía.

Don Quijote se percató de la extrema vigilancia que existía en la ciudad, observó como coches de policías patrullaban las calles, y agentes dirigían el tráfico. Sancho le aconsejó ser cauto y no intervenir, viese lo que viese.
Preguntaron por la dirección a la que deseaban llegar. Le aconsejaron coger el metro por encontrarse retirado.













Sancho al ver aquel boquete inmenso en el suelo (eso sí, con escaleras) advirtió a don Quijote recapacitase, no fuese como la cueva de Montesinos, pues él no estaba dispuesto a quedar atrapado y encantado, bien por el sabio Merlín u otro encantador de esta ciudad, y quien sabe si a perder el corazón como Durandarte. Don Quijote hizo oídos sordos a sus súplicas y bajó las escaleras muy decidido, Sancho le siguió refunfuñando.
En el andén, don Quijote se alertó al divisar los faros del tren, confundiéndolos con los ojos de un gran gigante. Sancho al verlo, agarrado a una papelera, del temblor de piernas, apenas se tenía en pie.
Cuando el tren paró y abrió sus puertas, la gente salió como “grajos cuervos y murciélagos”, don Quijote quiso arremeter contra ellos. Pero estos, acostumbrados a empujones hacían caso omiso, es más, se sonreían al verlos de la guisa que llevaban.
Al ver como otros entraban en los vagones, ellos hicieron lo mismo. Se acomodaron expectantes a todo lo que ocurría.

















Al llegar a Sol, la mayoría del personal se bajó, ellos se bajaron también. ¡Jamás habían visto tal laberinto de túneles, subidas y bajadas!
En su corto entender, Sancho observó que en todos los rótulos ponía Sol.
—Señor –dijo Sancho- ¿No debíamos bajarnos en un lugar llamado opera o sopera?
—Ópera dirás –dijo don Quijote -, no se como te arreglas para asociar todo con la comida.
—Tal vez sea señor, que no hemos comido desde ayer, e imagino el banquete de la boda...- Calla Sancho, centrémonos para salir de esta maraña. Hemos de acudir a otro acto.


Continuará
Madrid. 22 de mayo de 2004


No os perdáis la lectura y comentarios de la Acequia (capitulo 22. 2ª parte)

5 oct 2009

EL SUEÑO DE DON QUIJOTE POR TIERRAS MEXICANAS

En un comentario Clarice Baricco me "insinuaba" como vería a través de don Quijote y Sancho, tierras mexicanas.
Un humilde homenaje a esa tierra que todo el que la visita habla maravillas de ella.














Monumento a Carlos IV de España


















Sancho, amigo mío
Esta noche he soñado
Que zarpábamos en barco
Hacia un país lejano.

Señor,
¿A dónde nos dirigíamos?.

¡Ay!, amigo Sancho!
México tiene por nombre
Lugar por muchos soñado
Y por nuestro Creador, viaje,
que nunca le fue otorgado.

Señor:
Ya que siempre está entre libros
Referencias si tendrá
Para hacerme una idea
Del lugar a visitar.

Sancho,
de momento es un sueño.
Pero si insistes diré,
Que hay un lugar muy hermoso
Llamado puerto Marqués.













Acapulco con sus playas
el Gran Fuerte de San Diego
Un mosaico de Rivera
El parque El Veladero

Dicen que el río Grijalva
Debe su nombre, a
Un conquistador español
Segoviano por más señas
Y un gran explorador.

No se olvide mi señor
De recordar un gran nombre
Hernán Cortés, extremeño
Conquistador de renombre

Señor, tengo entendido
Que existe un bello lugar
Llamado Ciudad de Tablas
Por sus casas de madera
Y por sus techos de palma.
Obligado visitar

Sancho, Sancho, amigo mío
¡Eso fué años atrás!
Veracruz tiene por nombre
lugar espectacular.

Don Quijote le responde
Con mucha serenidad:
Existen también lugares
Que no debes olvidar.

Coatepec, Jalisco, Xalapa,
Michoacan y Yucatán
Lugares también muy bellos
con sello de identidad.

Señor, Pregunto:
¿Todo viene en los libros?














Sancho,
todo eso y mucho más.
Existen las bibliotecas
que lo pueden confirmar















El Monumento a la Raza.
Monumento a los Misterios.
Monumento a Peregrinos
Y el Atlante naranjero.














Admirar bellas cascadas
De Agua Azul como el cielo
La cascada de Tamuel, y,
su Acueducto bajo el suelo

Sus bellos atardeceres
Donde se pueden mirar
Desde el Cerro de la Silla.
Recorrer Santa Lucía
Y por ella pasear.














Sancho,
A la Virgen de Guadalupe
Tendremos que visitar
Para que ella interceda
Por toda la Humanidad

Señor,
Dicen que existe un castillo
De una forma peculiar…

Sancho, Sancho, amigo mío
Por los datos que me das
Conocimiento de él tienes.

Pues no se hable ya más.
Emprenderemos viaje
Aunque tengas que volar.

Kety Morales
30/09/09

Foto: Internet

29 sept 2009

DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA POR TIERRAS DE INGLATERRA














Entre nubes de algodón
se oye una voz misteriosa:
“Deja ya de dormitar,
existe un país lejano
al que has de visitar”.

Don Quijote se levanta,
a Sancho Panza va a buscar.
Aunque de agrado le acepta
no para de mascullar

I

Camino de su aventura
entre nubes cree soñar.
“¡Es obra de encantamiento,
nada puedo apreciar!”.

El avión toma tierra
en Luton aterrizará,
la azafata le saluda
en idioma universal.

¡Hello! ¡Welcome!
Don Quijote expectante
el idioma no comprende,
con un gesto muy galante
la saluda como puede.

Busca a Sancho incesante,
¡Nunca está en su lugar!
- ¿Dónde se habrá metido
si en inglés no sabe hablar?

Sancho Panza aparece.
dando tumbos, por la cinta
que transporta el equipaje.
Tras su alforja da una vuelta,
sin saber como bajarse.

II








Abadía de Westminster








Comienzan su andadura.
A Londres caminarán
en la Abadía de Westminster
hacen su entrada triunfal.

Se paran ante el sepulcro
de, el rey Eduardo Primero,
del el rey Enrique Quinto
y, el rey Enrique Tercero

Don Quijote se arrodilla
en la capilla singular;
construida por un rey
sede de la Orden de Bath.

Se detienen y admiran
la silla de coronación.
Al lado están los sepulcros
de unos reyes de excepción

Lentamente caminando
se dirigen a un rincón,
donde citan personajes
que don Quijote conoció

“Guillermo Shakespeare , poeta,
Handel, músico sin igual,
Chaucer, Bayron, junto a otros,
aquí descansan en paz”.

Sancho dirige la vista
Hacia el coro, e insiste:
¡Qué lujo, y qué grandeza!
La Abadía de Westminster

Señor,
Esta obra que admiramos,
¿Quién ha sido el creador?
Es obra de encantamiento.
eso al menos creo yo.

Sancho, Sancho amigo mío
ni “Merlín ni el sabio Frestón”.
Esta obra fue fundada,
por Eduardo el Confesor.








El Parlamento







Al llegar al Parlamento
Don Quijote muy juicioso
trata de filosofar...
Sancho Panza más ocioso
se contenta con mirar.

Tras admirar el Big Ben
caminan por la ciudad.
A lo lejos se divisa
el gran Palacio Real.

Señor:
¿En este país no comen?
Yo le he de confesar,
que mis tripas hace rato
no me dejan de sonar.

No te preocupes buen Sancho
que hallaremos un lugar,
donde descansar podamos
y tu apetito saciar.

Señor,
hace rato que observo
las caras de esta gente.
¡Nada saben de tortilla
ni tampoco de aceite!.

III

Saciado su apetito
toman rumbo hacia el norte.
Tras caminar unas millas
hace un alto don Quijote.

A Cranfield hemos llegado.
Sancho, aquí podremos hallar,
el saber y la cordura,
pues es, la Universidad.

Soy un humilde escudero
como voy a contrariarle.
Si vos sois hombre de libros
De vos, he de fiarme

IV





Cambridge


Perdone que tanto insista,
todo es desconocido
si no es mucho preguntar:
¿A dónde nos dirigimos?

Sancho, Sancho, amigo mío,
como habré de explicar.
“Universidad de Cambridge”
tiene por nombre el lugar.

Sancho observa a don Quijote
tan risueño y sosegado:
¡es obra de encantamiento
o, algo raro está pasando¡

Don Quijote extasiado
observa aquél lugar.
De norte a sur, de este a oeste
en el Patio Principal.

Visitaron la Capilla
de belleza peculiar
de bóveda en abanicos
la más grande, sin dudar.

Cuentan amigo Sancho,
que el coro regalo fue
de Enrique y Ana Bolena,
según la historia, su mujer.

Señor,
aunque poco he leído
de esa reina algo sé,
acabó ejecutada
apenas sin ser mujer.

Entre jardines y céspedes
de narcisos y azaleas
don Quijote enamorado
recuerda a su Dulcinea.







Río Cam





Navegaron en batea
rodeando el río Cam.
El puente de los Suspiros.
El puente de la Cocina
... un paisaje sin igual.

Señor:
hace rato que le observo
y le noto algo inquieto.
No quisiera contrariarle
¿Busca algo en concreto?

La biblioteca, amigo Sancho
lugar para mí soñado.
Admirar sus Manuscritos,
sus libros ¡quiero palparlos!

Extasiados de la obra
que acababan de admirar.
Don Quijote y Sancho Panza
Nueva ruta tomarán.

V










Catedral de Derby







El cielo está nublado
A punto de chispear.
No es extraño mi señor
tanto verdor haya acá.

Don Quijote va informando
De los parajes sin par

Sancho va embelesado,
Nunca pudo imaginar,
sus peripecias vivir
por lugar tan alejado.

Al pasar por la ciudad,
que Derby tiene por nombre.
Visitan la Catedral
con su torre medieval
de gran historia y renombre.

VI



















En el condado de Nottíngham
se detienen un momento
para admirar su castillo
soberano monumento.

Tan afamado castillo
fue habitado por un héroe
que se llamó Robin Hood.
Conocido legendario
como Robin de los Bosques.

Don Quijote se embelesa
contándole a Sancho Panza
las leyendas y canciones
del tal Robin sus hazañas.

VII









Castillo de Lincoln



Entre prados y entre pueblos,
Por fin llegaron a Lincoln.
Donde...
Guillermo el Conquistador
Construye el primer castillo.

En él se encuentra un tesoro
Llamado la “Carta Magna”
firmada por Juan sin Tierra,
y por su hijo confirmada.

Sancho, amigo mío:
cuentan que fue necesario
para construir tal castillo.
demoler casas sajonas
cercanas a su aledaño.








Catedral de Lincoln










Dicen que este castillo
es de los más elevados.
Mas Guillermo construyó
y en celebridad ganó
la Catedral a su lado

Tras visitar las dos obras
de magnitud sin igual.
Se disponen al paseo
por su famoso canal.

















Entre cisnes y entre puentes
en sueños creen flotar.

Observo en esta tierra
hablan en galimatías
por más que yo les saludo
no me dan los buenos días.

Sancho va haciendo memoria
De todo lo que observa.
Pregunta a don Quijote:
Señor:
¿Tennyson fue poeta?
Don Quijote muy perplejo
Con una sonrisa aprueba.

Y..., cansados de caminar
de nuevo a España regresan.

Kety Morales
Libro: Camina Sancho Camina"

Fotos: Google:
http://www.euroresidentes.com/

25 ago 2009

DON QUIJOTE Y SANCHO POR TIERRAS EXTREMEÑAS

Agradezco a Juan Luis - lector del Quijote en La Acequia-, la atención que tuvo al publicármelo en su blog. El motivo de enviárselo fue, por vivir él en Mérida.
Quiero compartirlo con quienes no habéis llegado a él. No obstante, recomiendo hacer una visita a su blog.
Gracias amigo.

Foto: Internet






Mérida







Señor:
Hacia dónde caminamos
si no es mucho preguntar.
- Camina Sancho y admira
una tierra sin igual.

Sancho:
Caminamos a un lugar,
de historia y de recuerdos
que renacen como el Fénix
de las cenizas del suelo

Augusta Emérita fue
en tiempo de los romanos.
conocida como Mérida
tras unos siglos pasados.

*
Sancho camina y observa,
la jara en los caminos
el agua de los arroyos,
los almendros florecidos.

Sancho:
Ese paisaje que admiras:
Monfragüe tiene por nombre,
Un gran parque natural
El río Tajo recorre

Don Quijote incesante
camina muy pensativo
anhela ver la ciudad
que descubriera en los libros.


***

Al noreste se divisa
un acueducto romano
de arcos impresionantes
llamado de Los Milagros.

Al entrar en la ciudad,
veneran a su patrona
Santa Eulalia es de Mérida
Santa y mártir española

El azahar, les embriaga,
al pasear por sus calles.
Naranjos y limoneros
se bambolean al viento
simulando saludarles.

Recorren sus callejuelas.
Don Quijote,
se detiene un momento,
columnas impresionantes,
surgen del pavimento.

Don Quijote explica a Sancho:
Que es el templo de Diana
hija de Latona y Júpiter
una gran Diosa romana.

***

Caminando hacia el Circo
escuchan un griterío.
Hombres y fieras pelean
en lugar de hacer un juicio.

El griterío en las gradas,
las fieras con sus aullidos,
por un Vomitorio huye,
Sancho despavorido.

***

Muy próximo al lugar,
se halla el Anfiteatro.
Donde...,
representan una obra
al público entusiasmado.

¡Dios! ¡Qué ven mis ojos¡
Sancho!
Dime tu, si ves lo mismo.
Representan nuestra vida.
¡Debemos ser conocidos!

De no verlo mi señor,
diría, que ha enloquecido.
¡Han copiado mis alforjas!
¡Han clonado mi borrico

Aparece en escena...
“El reino Nicomicón,
la princesa Micomicona.
Merlín y el sabio Frestón.
Maritornes y el ventero
Clavileño, Malambruno,
Cide Hamete, los Trifaldi
Y un tal bachiller Sansón

“Dorotea y Luscinda,
Melisendra, don Gaiferos
La sabia Meritoniana
El señor de los espejos.

El Caballero de Blanca Luna.
el ama con su sobrina
y el cura con el barbero.
Don Quijote que observa,
algo, repara en falta...

...Es su amada Dulcinea
que aparece entre hadas.

Entre columnas desfila
su señora Dulcinea
Don Quijote enloquece
al ver su amada en escena.

Sancho le hace comprender,
que sólo lo representan

***
Don Quijote convencido
se dirige al Museo.
Allí contempla insólito
de los romanos, sus restos.

Don Quijote expectante
observa, a Augusto César,
personajes le acompañan
aún faltando, su cabeza

Mosaicos impresionantes
admiran en las alturas,
recorren los bajos fondos,
hallando las sepulturas.

Camino de la salida
don Quijote obsesionado
reflexiona ante los hechos
que legaron los romanos.

***

Pasearon por sus calles,
Sancho, queda extasiado,
lomos, quesos y morcón.
Él quiere saborearlo.

***

Señor:
En esta tierra bendita,
tierra de descubridores,
algún personaje habrá
de gran historia y renombre.

¡Cómo no amigo Sancho!
Hernán Cortés y Pizarro...
Diego García de Paredes.
Gran capitán español.
Que luchó contra los turcos,
como nuestro “Creador”.

***

Tras recorrer yacimientos,
legados por los romanos.
Mérida abandonarán.
Regresando a La Mancha.
donde junto a Dulcinea
de nuevo descansarán.


Kety Morales
Libro: "Camina Sancho Camina"